Mirá la fila de columnas por encima del primer nivel de piedra. Están agrupadas de a dos y dejan espacios abiertos entre ellas. En el centro, un frontón triangular marca el eje de la fachada. Esa repetición ordenada hace que el frente pueda leerse desde bastante lejos, aun sin mirar todavía su decoración.
La Colonnade se construyó en el siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV. Era el rey francés que buscaba presentar su poder también mediante grandes edificios y obras de arte. Para este frente participaron Louis Le Vau, arquitecto, Charles Le Brun, pintor, y Claude Perrault, científico y arquitecto. El nombre de Perrault quedó especialmente asociado a la fachada.
Las columnas y el frontón retoman formas de los edificios de la Antigüedad. Acá se usan en una composición amplia, regular y simétrica. A esa forma de trabajar se la suele llamar clasicismo. Podés reconocerla siguiendo la línea horizontal que une las columnas y comparando las dos mitades del frente.
Detrás de esta fachada está uno de los patios del palacio. El edificio ya llevaba siglos de transformaciones cuando se hizo este lado. El antiguo Louvre había empezado como una fortaleza medieval y fue adquiriendo alas y salones reales. La fachada que mira hacia París pertenece a esa etapa en la que el palacio también tenía que representar al rey ante la ciudad.
Si te acercás por la zona permitida, fijate en cuánto cambia la escala de las columnas respecto de las personas que pasan abajo. Mirarlas desde lejos permite ver el orden. Mirarlas desde más cerca permite notar su altura y la profundidad de los espacios entre ellas. Son dos vistas útiles del mismo frente.
Antes de llegar
Una fachada mirando a París
2026-10-13 / 2027-01-13
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