Mirá los tres pasos del arco y las columnas de mármol rojizo que los acompañan. Después subí la mirada hasta el carro con cuatro caballos de la parte superior. Hay relieves y figuras de soldados en distintos puntos. Podés recorrer su decoración desde el suelo sin pasar por debajo del arco ni quedarte en medio de la circulación.
El monumento se construyó entre 1806 y 1808 por orden de Napoleón I, el militar que se convirtió en emperador de Francia. Celebraba sus victorias militares y tomó como referencia un arco de la antigua Roma. Las escenas de batalla y los soldados incorporan esa intención al edificio. El tamaño permite atravesarlo y también leerlo como una fachada con imágenes.
En este lugar había otro palacio, el de las Tullerías. El arco funcionaba como su entrada monumental. El palacio se incendió en 1871, durante la Comuna de París, una insurrección que gobernó brevemente la ciudad. Sus ruinas se retiraron en 1883. El espacio abierto entre el Louvre y los jardines ocupa parte de aquel conjunto desaparecido.
Los caballos que coronaban el arco al principio habían llegado desde la basílica de San Marcos, en Venecia, tras las campañas francesas. Fueron devueltos en 1815. El grupo que ves arriba es una obra posterior, de François-Joseph Bosio, un escultor del siglo XIX. El monumento también cambió cuando cambió la situación política.
Ponete de un lado desde donde puedas ver el arco y los jardines a la vez. La apertura hacia las Tullerías hace que hoy parezca una entrada al paseo. Si volvés la mirada, el Louvre ocupa el fondo con sus alas largas. El arco conserva su posición, aunque el palacio al que daba acceso ya no esté.
Antes de llegar
Un arco frente a un palacio que desapareció
2026-10-13 / 2027-01-13
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