Mirá los relieves de pintura en el rostro de Rembrandt. La luz llega a la frente, la piel bajo los ojos y la barbilla. El pintor holandés hizo este autorretrato en 1660, a los cincuenta y cuatro años.
Rembrandt volvió a su propia imagen durante toda su carrera. Se conservan unos cuarenta autorretratos. En este dejó los pliegues y las bolsas bajo los ojos. La pintura espesa sigue esas marcas y capta la luz sobre la frente.
Los rizos bajo el gorro tienen otra clase de marca. Rembrandt dio vuelta el pincel y dibujó en la pintura con el extremo romo. Al retirar un barniz posterior, esas líneas se volvieron más fáciles de ver. Con el mismo pincel que colocaba el color también podía marcar la capa de pintura.
Compará una zona iluminada del rostro con un rizo o con la ropa oscura. En ese espacio pequeño conviven capas de pintura espesas, otras delgadas y líneas marcadas en la superficie.
Antes de llegar
Encontrá esta obra en la Galería 616.
2026-10-22 / 2026-11-05
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