Por qué ir
El monasterio hace que el bosque circundante sea más fácil de leer como un paisaje vivido. Las celdas pequeñas, los pasillos estrechos y las ermitas separadas reflejan una vida organizada en torno a la retirada, mientras que los manantiales del bosque explican por qué los gobiernos posteriores también valoraron esta parte de la Sierra de las Cruces.
La historia completa
Los monjes carmelitas usaban la palabra desierto para un lugar de retiro. En Desierto de los Leones, ese retiro se encontraba entre pinos, abetos oyamel y robles, en elevaciones que traían condiciones frías y húmedas. El primer monasterio fue construido entre 1606 Y 1611 por Fray Andrés de San Miguel. El complejo utilizaba habitaciones pequeñas, conocidas como celdas, para dormir y estudiar. Hermitas separadas extendían la idea de aislamiento más allá del edificio principal, cada uno con espacios modestos para la oración y las necesidades diarias. Estos detalles explican la relación entre la arquitectura religiosa y su entorno boscoso. Un monasterio del siglo XVIII reemplazó al original deteriorado. Los monjes se mudaron a Tenancingo en 1801, pero el bosque adquirió un Diferente importancia pública. Se convirtió en una reserva en 1876 para ayudar a conservar los manantiales que abastecen a la Ciudad de México, seguido de Designación del parque nacional en 1917. El retiro religioso y la conservación del agua forman así distintos capítulos del mismo paisaje.
