Por qué ir
El Teatro di San Carlo muestra la importancia de la actuación en la ciudad real, mientras que la porcelana Capodimonte traza un oficio alentado por Carlos de Borbón. La Accademia di Belle Arti y la Escuela de Posillipo apuntan a una Nápoles artística diferente del siglo XIX. Estos son hilos útiles a la hora de elegir entre las muchas colecciones de la ciudad.
La historia completa
Las iglesias, castillos y palacios de Nápoles fueron construidos y cambiados a lo largo de los períodos medieval, renacentista y barroco. La vida artística de la ciudad no terminó con esos monumentos. En el siglo XVIII, las excavaciones en Pompeya y Herculano ayudaron a alimentar el interés en el mundo antiguo y las formas neoclásicas. Carlos de Borbón fundó la Fábrica Real de Capodimonte en 1743; la porcelana de esa tradición se puede ver en la colección de Capodimonte. También fundó la academia de dibujo que se convirtió en la Accademia di Belle Arti. En el siglo XIX, la Escuela de Posillipo desarrolló una tradición de pintura de paisajes, y las obras de artistas activos en Nápoles entraron en la colección de la academia. El Teatro di San Carlo, que data del siglo XVIII, añade otro hilo: esta era una ciudad donde el patrocinio real apoyaba la actuación, así como el arte visual. Una visita enfocada al museo puede hacer que esos vínculos sean más claros que una rápida secuencia de fachadas de la iglesia.
